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Desde la ventana de su habitación en el Auberge des 21, se abre ante usted la grandiosidad del Fjord du Saguenay, el único fjord navegable de América del Norte. Esta maravilla natural, que se extiende a lo largo de 105 km desde Saint-Fulgence hasta Tadoussac, le brinda una vista privilegiada de un escenario donde la magnificencia y la tranquilidad de la naturaleza se fusionan. Con una anchura media de 1,6 km, que alcanza hasta los 3,2 km en ciertos tramos, y una profundidad máxima de 275 m, junto con acantilados que se elevan hasta los 300 m sobre el nivel del mar, se configura un paisaje impresionante al que tiene el honor de asistir desde su alojamiento.

El fjord es el escenario de fluctuantes mareas que oscilan entre 4 y 6 metros, añadiendo un elemento de dinamismo a esta vasta extensión acuática. Entre sus habitantes, se encuentran 16 especies marinas propias del Ártico, incluyendo el flétan del Groenland, lo que demuestra la rica biodiversidad que anida en este ecosistema singular.

Este paisaje, que hoy tiene el privilegio de admirar desde su ventana, fue esculpido por la naturaleza durante la cuarta y última era glaciar. La inmensa presión de las glaciaciones moldeó este terreno, dando origen a la grieta que hoy alberga el Fjord du Saguenay. Los acantilados, que se yerguen con una majestuosidad comparable a la del Himalaya, son el legado de ese pasado glaciar.

Mediante el Parc national du Fjord-du-Saguenay, se ofrece acceso a estas maravillas naturales a través de senderos que conducen a miradores con vistas espectaculares, presentes desde hace milenios. Uno de estos senderos lo llevará hasta una estatua de la Sainte-Vierge, de 9 m de altura y 3 toneladas de peso, erigida en 1881, representando un desafío ingenieril de la época, al haberse instalado en un entorno tan abrupto.

La transformación de esta región desde la era de la mar Laflamme, cuyas aguas saladas cubrían la zona, hasta el retiro progresivo de estas, narra una historia de cambio y adaptación fascinante. Actualmente, el fjord recibe aguas saladas del Saint-Laurent y aguas dulces de los ríos, creando un hábitat único donde la superficie de agua dulce se congela antes que la salada. Este fenómeno posibilita la formación de aldeas sobre el hielo, donde la pesca en invierno se convierte en una actividad predilecta.

Esperamos que disfrute de la belleza y la historia única que el Fjord du Saguenay tiene para ofrecer. Que su estancia en el Auberge des 21 sea tan memorable como el paisaje que nos rodea.